Los hijos de nadie: Los peatones de República Dominicana (1)

Hay un problema que me martilla el alma, que me consume por dentro, que me dice que en lugar de avanzar, vamos retomando el camino que nos guía al pasado primitivo, el  del hombre de Neardenthal: el problema de la falta de civismo que impera en las vías de tránsito de nuestro país. El otro día vi un episodio (de los tantos que vemos a diario) en el que un chofer de carros públicos se detuvo a dejar un pasajero en un pequeño tapón. El pasajero era un niño como de nueve o diez años. El niño abrió la puerta y justo antes de desmontarse, apareció de la nada un motorista que por poco se lleva al niño con todo y puerta. En ese momento, yo iba cruzando la calle y le dije “es que ustedes andan con demasiada prisa!?” y seguí caminando. Días después, hice unas fotos con mi celular de cómo los choferes de vehículos de motor invadían el espacio peatonal… Así luce nuestro safari...No delante, ni detrás del paso peatonal, sino ENCIMA. Verdugo!…Contrario a las leyes de tránsito vigentes. Y es que, a pesar de que tenemos leyes, de que nos conformamos como una sociedad civilizada, no estamos tan lejos de un safari, una selva moderna.

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